Culto italiano pre cristiano

Culto italiano pre cristiano

Había una vez, una viejita muy simpática, una strega (bruja) con una grande verruga en la nariz y la barbilla prominente. Arrepentida de no haber acompañado los “Reyes Magos” perdidos antes de llegar a Nazaret. Decidió encontrarlos en el camino rumbo a Jesús, pero no sabiendo quien fuera este niño, en la duda, regalo’ dulces a todos los niños y en todas las casas. Vagando con el remordimiento y con la misma tarea por la eternidad. Esta leyenda se contrapone a un culto muy antiguo, anterior al cristianísimo. En el Imperio Romano esta figura popular significaba el buen éxito de los cultivos siendo en preparación para la siembra primaveril. Pasando el tiempo fue’ prohibido en el naciente cristianísimo porque representaba un culto pagano, peligroso para aquel entonces. Hasta rozar la herejía unos siglos después.   La Befana que es característica de algunas regiones de Italia, esta viejita sonriente que vuela en su escoba llevando en su espalda pequeñas sorpresas y visita a los niños para dejarles dulces, caramelos, pequeños juguetes y del carbón a quien no se portó tan bien. Una manera muy educativa de castigar a los niños en manera evidente. Sobrevivió a muchas luchas inquisitorias para llegar hasta nosotros en tiempos modernos. Yo no se’ si actualmente está en uso todavía o desapareció lentamente con la venida de los reyes magos pero, hace hasta más de 40 años era la única strega (bruja) viejita simpática que me traía dulces en un calcetín de lana grueso y grande como un pantalón. El calcetín lo colgaba encima de la puerta, o a los pies del pesebre la noche del 5 de enero, esperando ansioso la agradable sorpresa a la mañana siguiente. Dulces, caramelos, un cochecito de lámina en perfecto estilo sesentero y unas piezas de carbón, que en realidad son también de dulce simulando el carbón, para acordarme que si me porte’ bien, pero pudiera hacer un esfuerzo más el próximo año. ¡Qué tiempos!     

La Befana tiene su significado etimológico con la “Epifania” 6 de enero, fiesta indiscutible de los niños en vacaciones navideñas, pero intuyo que los tiempos han pasado desertando costumbres locales substituidas con el más galardonado Santa Claus hasta los Reyes. Cuesta siempre más trabajo renovar mitos y cultos pasados en el olvido, que bonito sería, que los niños puedan volver a ser el centro de atención de nuestra cultura, más bello aún si defenderíamos tradiciones tan propias que nos identifiquen de los demás.

Mi tarea es defender mi tradición gastronómica para mantenerla intacta hacia los clientes y amigos de “il Pomodoretto Restaurante Italiano”  No sere’ la Befana pero en lugar del calcetín tengo un menú lleno de sorpresas para Ti.

ARRIVEDERCI A PRESTO DA PAOLETTO

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