La plaza como un estadio.

La plaza como un estadio.

Chianti y Brunello di Montalcino, dos vinos apreciados en todo el mundo, producidos con la mejor uva Sangiovese que identifica una región muy especifica. Les contaré sobre un lugar mágico de esta región, repleto de historia y tradición, patrimonio cultural de la humanidad. En este lugar nació el primer banco de la historia de la humanidad ya en tardío medievo. Goza de un centro histórico intacto, el más amplio en proporción a la ciudad. No sería ni una ciudad si pensamos que cuenta con apenas 50 mil habitantes. Pero conocida mundialmente por el “Palio”. Siena y su famoso palio que explicado en dos palabras sería muy reducido. La actividad que llenan los corazones de los habitantes constantemente, a pesar que manifiestan solo dos eventos al año separados apenas de un mes el uno del otro. Las “contradas” que dividen virtualmente esta hermosa localidad se enfrentan para determinar la ganadora en una locura de carrera de caballos en la encantadora “plaza del campo”. Hablamos de una plaza con una forma del pavimento que recuerda una concha de mejillón amplia más de 6000 m2 donde caben casi la entera población de Siena. La competición se desarrolla por lo largo de la orilla de la plaza adecuando el pavimento con una mezcla de tierra y arena para acondicionarse a las pisadas de los caballos. La competición dura poco más de un minuto completando tres vueltas de la plaza, donde hay dos curvas “malditas” y amadas, dos curvas con ángulo recto que dificultan y determinan muchas veces quien gana y todos los demás que pierden. Una barrera muy ligera divide los espectadores de los jinetes y caballos lanceados al máximo de las leyes físicas y mecánicas. Suele pasar qua haya accidentes con el público delirante y un caballo con su tamaño y velocidad, pero es infaltable ver accidentes entre caballos o jinetes que caen y se proyectan a metros de distancia para ser atropellados del que le sigue. La competencia “al grano” dura poco pero para el turista el entretenimiento antes y después llena con inmensa satisfacción toda la tarde. Mientras que para el ciudadano, ya lo dije, organización y preparativos son constante todo el año. Antes de la competición se realiza un desfile donde se presentan al público las “contradas” participantes con uniformes rigurosamente medievales. Cada contrada definida por colores y emblema especifico acompañados por tambores y trombas, y para matizar el atmósfera las banderas contradistas hacen coreografías, lanzadas en el aire de expertas manos (sbandieratori senesi). Pero todos están esperando el momento de la competición cuando los caballos entran en el área de partida, definida por dos cuerdas la segunda mas corta para permitir el acceso. Allí empieza el neurótico juego de rivalidad entre contradas y las posiciones cambian continuamente para justificar una finísima estrategia, para que no gane su rival. Apenas el último caballo esta adentro de la salida, arrancan como el gran premio de Imola. El círculo de la plaza es irregular con dos esquinas evidentes, los jinetes cumplen milagros al no caerse sea por los empujones de los enemigo sea porque montan a pelo los caballos. Cualquier pequeño error no deja espacio para recuperarse siendo el fin para la contrada representada. Hay solo un ganador que se lleva junto al caballo la gloria para un año, la gloria y un “drappone” una sorta di cortina pintada con una imagen religiosa, que quedará por siempre con la contrada ganadora. No les comento de las peleas entre el público síntesis de una porra llevada al extremo como si fueran hooligans. El pueblo “senese” de Siena parece tener cromosomas diferentes por el apegado a sus tradiciones ancestrales, el palio se ha quedado intacto en su significado desde casi mil años y su pueblo inspira de generación en generación estos habidos que los definen únicos en nuestro planeta. Es el alma de un pueblo concretizada en la competición más particular que hayan imaginado, mantenida intacta por siglos y siglos gracias a la obstinación del “senese” mismo. No es un caso que verdaderamente allá encontramos uno de los mejores vinos, como escribí al principio, Brunello di Montalcino y su honorado hermano el Chianti. También la gastronomía es muy rica de productos típicos como la carne de jabalí y de liebre para consumirse en un suculento ragu’ para la pasta, trufas blancas, salame y jamón serrano producido de una especie de cerdo muy fino. Puedes pedir para acompañar tu platillo, un vino de la casa porque será un óptimo Sangiovese. “Il Pomodoretto Restaurante Italiano” aconseja un viaje en esta tierra, estoy seguro que valdrá la pena conocer la hermosa ciudad de Siena y sus colinas del “chiantigiano” ojalá en periodo de julio y agosto para disfrutar de la fiesta del “palio”
ARRIVEDERCI A TUTTI DA PAOLETTO

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